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El Fraxinus


Conocidos por su dureza para hacer lanzas o barcos, fueron útiles y mágicos para las civilizaciones que los conocieron. Pero a pesar de su ilustre pasado, la modernidad los ha dejado de lado. Hablamos de los fresnos.

Poco se habla de los fresnos y es lo normal, pues vivimos sumidos en esta vertiginosa modernidad, que se opone por completo a la calma de la naturaleza. Los fresnos son árboles de raíz potente, generalmente amantes de los suelos frescos y profundos, donde el agua yace a flor de piel En el Mediterráneo se encuentran, sobre todo, cerca de cursos de agua, en el fondo de valles frescos y húmedos, donde pueden juntarse unos cuantos y formar bosquecillos que conocemos como fresnedas.


Su nombre científico es Fraxinus; a este género, extendido por todo el hemisferio norte, pertenecen entre 40 y 60 especies de árboles y arbustos, generalmente con hojas compuestas y frutos secos en forma de sámara (semilla con un ala que ayuda a su dispersión por el viento). En el caso de los fresnos, estas sámaras están dispuestas en manojos colgantes y tienen alas largas y estrechas, aspecto que les ha valido nombres como “llaves de fresno” (ash keys), o incluso “lenguas de pájaro” en varios idiomas. Históricamente parece que en ciertos lugares estas sámaras se han comido encurtidas, recogidas aún verdes y hervidas para quitarles el amargor, y luego maceradas en salmuera y vinagre.


En Europa tenemos tres especies principales de Fraxinus:

  • Fraxinus excelsior: es el más alto, que vive en toda Europa. Si escarbas en las historias de fresnos en tierras germanas, francesas, británicas, irlandesas… ten presente que su protagonista es excelsior.

  • Fraxinus Angustifolia: fresno de hoja estrecha, este es el más común en muchos ambientes mediterráneos, de aspecto parecido a su hermano mayor, aunque no alcance tamaños tan elevados.

  • Fraxinus ornus: el fresno perfumado, el único de los tres que tiene flores vistosas, blancas y fragantes, polinizadas por insectos, mientras que los otros dos fresnos tienen flores desnudas de pétalo y perfume.

Hay quien defiende que los fresnos que aparecen en los mitos griegos corresponden a este tercer hermano, muy común en la Hélade, y cuyo nombre (Melìa) lo relaciona justamente con la sustancia dulce por excelencia en la antigüedad: la miel. La dulzura no es una característica típica del género Fraxinus, sino una ocurrencia rara que aparece en unas pocas especies y la más importante de ellas es que de él se extrae una sustancia dulce como la miel: el maná. Para obtenerlo hay que realizar una serie de incisiones en el tronco de los fresnos durante el periodo veraniego, y la savia dulce sale lentamente y se solidifica hasta formar estalactitas blanquecinas de maná. Éste no solo tiene efectos medicinales (como laxativo blando), sino que contiene manitol, un alcohol dulce con índice glicémico más bajo que la sacarosa, y que por ello suele emplearse para personas con diabetes, o como edulcorante.


En Sicilia, en la región alrededor de Palermo, hay plantaciones dedicadas al cultivo y extracción de maná, tanto a partir de Fraxinus Ornus como del Fraxinus Angustifolia. Del resto de Fraxinus que existen, sólo una especie del Himalaya, Fraxinus Foribunda, parece haberse empleado para obtener exudados parecidos.


No tenemos noticias de que los antiguos griegos supiesen cómo extraer este maná de Fraxinus, sin embargo, los fresnos están muy presentes en varios mitos y obras griegas, como símbolo del cuidado o, sobre todo, de la dureza extrema…


Y Zeus creó una tercera estirpe de hombres mortales —de bronce, en nada parecida a aquella de plata— a partir de los fresnos, terrible y violenta. (Trabajo y días. Hesíodo)

Hesíodo, cuando habla de las estirpes humanas, se refiere a la tercera como belicosa, guerrera y de una dureza extrema, por lo que se dice que provenía de los Fresnos. En la Teogonía, habla de Gea y Urano, y de como Cronos castra a su padre. De su sangre, nacerán tres tipos de seres: las Erinas, la ninfas melíades y los Gigantes, todos ellos vinculados de alguna manera con el fresno. Las Erinas, que eran la personificación de la venganza, llevaban bastones de fresno. Las ninfas melíades vivían en los fresnos y eran las encargadas de proteger estos arboles. Por último, los gigantes llevaban lanzas hechas de madera de fresno. En griego, la palabra fresno y lanza era la misma (μελία). Las mejores lanzas, como la de Aquiles, se hacían en fresno. Era símbolo de la soberanía. El centauro Quirón regalaba lanzas de fresno a los novios que se casaban en su gruta. También el fresno está consagrado a Poseidón, el Dios del mar, pues se le atribuye un poder para atraer la lluvia, por lo que era común utilizar el fresno en rituales para pedir lluvia a los Dioses, también contra el ahogamiento y como amuleto en los trayectos marítimos, no solo en la antigua Grecia, los migrantes americanos también llevaban un trozo de madera de fresno como amuleto.

Los pueblos nórdicos también veneraban el fresno e igualmente que los griegos, usaban la misma palabra para fresno y para lanza, barco o cualquier objeto fabricado con fresno (askr). Por supuesto, el mítico árbol cósmico Yggdrasil, que sostiene los nueve mundos y será el único que sobreviva tras el Ragnarok, es un fresno "eternamente verde", tal y como lo menciona en la Völuspá.


El fresno también se relaciona con el fuego, pues parece ser que su madera se encuentra entre las más sensibles para atraer rayos. Finalmente el fresno se relaciona tradicionalmente con la protección contra las serpientes. El griego Dioscórides contaba en el siglo I d.c. que "si dentro de un cerco hecho con hojas de fresno pusiéramos en una parte una serpiente y en otra brasas encendidas, la serpiente se allegará más al fuego que al fresno" . Plinio, en su Historia Natural, recoge esta anécdota y menciona que los fresnos florecen antes de que las serpientes dejen sus madrigueras y que no las pierde hasta que se han ido a invernar. También al otro lado del Atlántico relacionan al fresno con la protección contra las serpientes, pues los iroqueses y los meskwaki tomaban una decocción del fresno blanco como antídoto al veneno de serpientes.



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